July 04, 2007                

 

Llamado a Despertar Sananda

Julio 04-2007

 

 

Sobre este día -en los corazones de muchos en todo el continente de los Estados Unidos-, hay un clamor de paz que sea duradero y pleno con la alegría con la que fue fundado este país. Yo les contaré de la otra historia, esa que no ha entrado en el ojo público y el escrutinio de la influencia del gobierno. Es la historia de una banda de unos pocos escogidos, quienes sirvieron a su país en la escoria de la guerra.

 

Estos pocos elegidos sabían quiénes eran ellos. Ellos sabían que ellos eran los Hijos de Dios, y que ellos estaban aquí en éste período de vida para servir a la causa que traería a un cierre final a las tribulaciones de este mundo. Ellos sabían también, que ellos dejarían este períodos de sus vidas antes de lo que sus familiares y amigos creían que ellos deberían. Ellos partirían, porque ellos lucharon en el campo de batalla de la vida, y ellos triunfaron en que ellos mostraron todos un pelotón de guerreros cómo morir con la causa, y cómo servir a sus prójimos sin malicia y sin prejuicios.

 

Estos hombres tomaron su lugar en la batalla de Gettysburg. Ellos tomaron a las colinas una noche y ellos encontraron un lugar en el cual acostarse en espera de la madrugada. Como ellos hicieron así, ellos compartieron con cada otro su plan final para la victoria sobre la oscuridad que había caídos sobre la tierra. Ellos sabían que mientras ellos esperaban, ellos no necesitarían dormir, porque pronto viene a ser un sueño tan maravilloso, que despertar de él, sería la liberación que ellos sabían sería la recompensa por su tiempo en la Tierra en este tiempo de vida.

 

Cuando las sombras se alargaron y el Sol estaba bajo en el horizonte, ellos supieron que ellos habían encontrado su lugar. Se hallaban escondidos en un bosque de árboles,  en un hueco, en el lado oeste de la colina. A medida que el Sol se ponía y susurraba su saludo a ellos, con los colores del cielo hablando grandiosamente su hola y adiós, ellos hablaron en voz baja en las próximas horas. Ellos saludaron la puesta de Sol y le agradecieron por su promesa. Ellos sabían que cuando lo vieran de nuevo, ellos utilizarían este brillante para terminar su misión aquí en la Tierra.

 

¿Qué había sido de sus vidas, hasta entonces?. ¿Quiénes eran ellos y qué hicieron ellos en los primeros 15 a 20 años de sus vidas?. Ellos eran aparentemente hombres jóvenes, ásperos en algunos, suaves y vulnerables parecían los otros. Luego, al alcanzar su cumpleaños número 13, ellos mismos descubrieron estar experimentando algunas ideas que los demás jóvenes de su edad no encontraban ser interesantes, ellos empezaron a buscar en sus corazones y almas por las respuestas.

 

Cada noche durante los tres primeros meses de ese treceavo año, ellos visitarían su tiempo de sueño, con el conocimiento que cuando ellos despertaran, ellos tendrían más respuestas a sus preguntas, respuestas que explicaban el funcionamiento del Universo. En la última noche de ese despertar, a ellos se les dijo lo que sería su misión en la Tierra. A ellos también se les dijo, que ellos se encontrarían muy pronto y que ellos vendrían desde todas partes de la nueva tierra, y que ellos se reconocerían mutuamente. A ellos se les dijo, que ellos formaban una banda de veintiuno, y que su misión se desarrollaría en los otros en el corazón y en su vida.

 

Esta noche sería el comienzo de su misión, y cuando la noche avanzaba sobre ellos, hablaron y murmuraron de sus vidas en la Tierra. Ellos yacían en contemplación silenciosa de lo que sucedería en el amanecer. Ellos oraron y meditaron conversando con los dioses de sus orígenes. Ellos dieron gracias a los cielos por todo lo que ellos habían experimentado en sus cortas vidas en la tierra, y, mientras ellos yacían allí en constante comunicación con los dioses y con los ángeles, quienes supervisaban sus últimas horas en la Tierra.

 

Con la llegada del amanecer, hubo un gran coro de ángeles que harían una serenata al próximo día. Con este coro, toda la vida silvestre estaría convocada para presenciar la batalla que se avecinaba. Como estos animales e insectos eran para dar testimonio, así también, ellos anunciarían a aquellos que partirían del plano terrenal a los reinos celestiales. Ellos se reunirían en su honor y ellos los acompañarían a sus familias en el otro lado del campo de batalla. Ellos debían ser los heraldos de la vida que estarían comenzando, como resultado de lo que estos soldados comenzarían a través de sus acciones, cuando la batalla llegó.

 

Cuando el Sol empezó su ascenso en el horizonte, la banda de veintiuno tomó su lugar en el campo, en el lado oriental de la colina. Ellos debían ser recibidos por el sol abrasador y los soldados quienes se alistaban a sí mismos por el impulso de tomar la tierra que estaba siendo reclamada por ambas partes. Cuando ambos lados se acercaron a la tierra común, ellos redujeron sus pasos muy ligeramente, cuando un cuervo voló entre sus líneas y entró y salió en un dibujo de rompecabezas. En el vuelo del cuervo llamó multitudes de ellos, y sobre el grito de docenas de estas bellezas negras con plumas cubrieron el cielo, mientras el Sol de abría en el horizonte. La oscuridad que repentinamente envolvía a los soldados, era tan completa, que todos de detuvieron y miraron alrededor con miedo. Lo que está sobre el cielo con tal demoniaco fervor, ¿y lo que nosotros haremos?.

 

Los soldados gritaron cuando más y más cuervos llenaron los cielos, y se abalanzaron sobre y entre ellos como para superarlos. Los gritos resonaron de miedo y cólera. El caos llenó la temprana mañana con una furia que solamente puede ser comparada a una tremenda tormenta, que se había desatado directamente sobre las cabezas de los presentes, mientras luego descendieron en medio de ellos.

 

Repentinamente todo quedó silencioso. Ningún sonido podía ser escuchado, ni una pluma ennegreciendo el cielo. Los soldados miraron a su alrededor, sus rostros estaban adornados con miradas de incredulidad. Ni una persona podía comprender, ni quería, lo que había sucedido. Todos ellos sabían que había veintiún soldados que yacían muertos en el suelo. Ninguno de ellos tenía una herida a bala, ni un moretón por un golpe en sus cuerpos. No había indicios de batalla en el campo, ni siquiera una pluma color negro, para indicar lo que había sucedido.

 

Lo que ellos sí vieron  era un arco-iris comenzando a brillar en cada uno de los corazones de los veintiún soldados cuando ellos todavía estaban tendidos en el suelo. Ellos yacían en silenciosa contemplación dentro de sus almas, y a medida que ellos dejaban sus cuerpos físicos completamente, ellos lo hicieron así, como un arco-iris que asciende al vértice y luego asciende a la olla de oro en el otro extremo.  Los soldados restantes, todavía en pie, vieron como los arco-iris en lugar de curvarse y llegar a la olla de oro en el otro extremo, estallaron en diferentes direcciones y encontraron su olla de oro en el corazón de cada uno de los hombres que estaban en admiración de los que ellos estaban viendo.

 

Estos soldados lloraron por el presentimiento que ellos recibieron cuando el final de los arco-iris los tocaron. Con ese toque, vino un sentimiento tan Divino, tan Consolador, tan poderosamente amoroso que ellos cayeron de rodillas, llorando sus ojos a una grandeza de ser que significaba que el fin de las lágrimas estaban a la mano.

 

Con esa realización, ellos saltaron a los pies y dejaron escapar un rugido poderoso de liberación, que hizo eco a través de las colinas, y sobre los planos reverberando en toda la Tierra de costa a costa. Resonó en los corazones de las personas cuando ellos escucharon dentro de sus almas. Hizo eco a través del Reino Animal a medida que ellos reconocieron lo siguiente que los cuervos habían predicho. Se transmitió a través de las arenas del tiempo, y sobre las colinas y valles, lavado a través de los ríos y lagos, besado por los peces, y rebosante sobre toda vida que floreció en las aguas claras.

 

Este rugido de alegría y amor, está todavía haciendo eco a través de la tierra. Se sostiene en cada partícula de arena, cada gota de agua, cada hoja y cada aguja en cada árbol, cada brizna de hierba y cada pétalo de cada flor. Esta siendo sostenido en verdad por cada persona en los tiempos que vienen, desde esa mañana al sintonizarlo y haciendo eco dentro sí mismos. Es para ellos reconocer el grito de batalla del final de la guerra. El comienzo de la olla de oro al final del arco-iris está en los corazones de los espectadores.

 

Esto -Mis queridos-, ha siso el legado que ha sido otorgado a cada persona, cada alma que ha caminado esta tierra de los libres y hogar de los valientes. Se está haciendo eco a lo largo de todo el planeta este día -Mis queridos-, a través de los tiempos de vida desde entonces, y las andanzas de personas sobre todo el mundo; este mensaje de amor, paz y alegría para siempre ha tocado a cada corazón y alma en este planeta. El mensaje que da, es que cuando el tiempo está sobre ustedes, ustedes sabrán cuándo es el momento de deponer las armas y venir a la olla de oro al final de arco-iris. Ustedes sabrán lo que hay allí para ustedes, y ustedes sabrán también, que es el momento de rendirse a ese toque dorado y dar la bienvenida a la paz, alegría y amor para siempre.

 

Su misión es reconocer este extremo del arco-iris y seguir las palabras de su corazón, para los próximos pasos que unirán a toda la humanidad en toda la tierra y reverberarán a través del Reino. El Cielo en la Tierra es como ellos lo llaman.

 

Canten la gloria de este día de la celebración de la Independencia, y sepan que éste es el momento de la puesta del Sol. El amanecer está a solo unas pocas horas de la eternidad. Alegría para todos ustedes. Permitan que sea hecho!.

 

Gracias, querido Maestro Sananda

 

Amor, Nancy Tate