April 05, 2008              

 

 Abril 05, 2008

Nancy


Querida Gente de mi Mundo,

En los años 1990 Yo viví muy cerca de la frontera Mexicana en una cabaña que amé. Nunca cerré mis puertas con candados, o mi coche y nunca sentí miedo o peligro. Con frecuencia me sentaba afuera -en el patio trasero en las noches-, y escuchaba la música del Mariachi desde el pueblo, en la frontera. Amé la alegría y el aire de celebración de esos tiempos. También amé la pacífica quietud que me daba la bienvenida -la mayoría de las noches-, en el atardecer de ese patio. Mientras estaba allá me uní a un grupo -que habían formado la gente de la localidad-, quienes simpatizaban con los Mexicanos, que se atrevían a escapar a través de la frontera. Vimos lo que sucedía -con algunos de las personas locales-, y su animadversión hacia aquellos del sur. También escuchamos de los coyotes, refiriéndome a aquellos de México, a quienes les pagaban para traer Mexicanos a través de la frontera, los dejaban -y después-, días mas tarde, los traían nuevamente, después esos mismos inmigrantes habían regresado al lado Mexicano. De esta manera, el número de gente que venía a nuestro lado de la frontera, se expandió y dieron más veracidad a las quejas de la expansión del número de extraños cruzando dentro del país.

También tuve contacto directo con algunos de los que vinieron a nuestro lado de la frontera. Ellos estaban enfermos y exhaustos -en Espíritu-, y en sus cuerpos; mis amigos y yo no podíamos hacernos a un lado y permitirles sufrir. No podíamos verlos sedientos en el calor del árido desierto y no darles garrafas de agua, donde ellos podían ser fácilmente vistos. Un grupo dedicado un día a la semana -durante meses-, a limpiar los desiertos de los envases de agua y tirar las envolturas vacías de comida, para mantener a la gente local de las rancherías, tranquilos.

¿Dónde está la humanidad para el hombre en esta frontera?. ¿Dónde está el amor de uno al otro y la habilidad de apoyar y proteger, eso que es inherentemente justo, en este mundo?. Nosotros amábamos nuestro pueblo y amábamos a nuestros vecinos, del sur. No podíamos sólo pararnos y observar cómo ésta inhumanidad ocurría. Aún cuando no podíamos hacer mucho físicamente, sí podíamos, y lo hicimos desde nuestros corazones y almas. Sé, de hecho que fue reconocido por aquellos que sintieron ese amor.

¿Porqué no vemos que la solución a esta locura no es construyendo más muros?. Cómo podemos llamarnos gente de este planeta -y tratar a los que son de otras tierras-, como si no fueran lo suficientemente buenos para venir a nuestras tierras, y participar de nuestra generosidad?. Nuestros dones están en parte debido a su participación y su cosecha. ¿Recuerden cuándo montaban en los campos, los surcos y los huertos y veían a la gente del sur, trabajando para que pudieran ir a las tiendas, y gracias a eso, llenar nuestros carros de compras, con lo que era obtenido, de sus trabajos?.

¿No ven que todo esto es -el resultado de los planes concebidos por esos-, que buscan beneficiarse de la tenacidad de aquellos que fueron vistos en tan baja estima, y manipularlos con el propósito que sirve sólo a aquellos, que buscan dominar?. ¿Qué hay del alma que vive dentro de cada uno, -de esos que buscan vivir en su propio hogar-, en su tierra, en paz y en amor, sólo para ser obligados por un grupo, quienes su única motivación ha sido -vencer y ganar poder-, sobre todo este mundo?. ¿Qué hay de aquellos que están en su hogar, con lágrimas en sus rostros dolorosos, con la incertidumbre y el miedo -que sus seres amados-, quizás no llegaron a la frontera vivos, en busca de una nueva vida -en una tierra que prometió ser dorada en oro-, y en realidad están soportando penas del corazón y un gran dolor?.

¿Qué hay de nuestras almas y nuestra paz mental, cuando vemos los reportes de los cuerpos tirados en los desiertos, deshidratados y cubiertos por los pájaros, buscando a su presa?. ¿Qué hacemos cuando escuchamos de estas atrocidades y vemos las camionetas de los guardias fronterizos, manejando a través de esos desiertos, buscando a otra persona - para regresarla al otro lado de su libertad?. ¿O esto es libertad?. ¿Qué es lo que se les dice al que está del otro lado de la frontera?. ¿Qué hay de aquellos -que los coyotes les dicen-, que las luces que ven en la distancia lejana, son las luces de bienvenida del Fénix, cuando en realidad -son las luces de un pueblo cercano-, ni siquiera una hora en distancia?. ¿Dónde esta la compasión de esos que ven que todo esto ocurre, y voltean sus caras y dan las espaldas?. ¿Lo hacen con lágrimas en sus ojos?. ¿Es que su propio miedo es tan grande, para arriesgar su bienestar y el de sus familias.? Yo digo que si; ya que el miedo no conoce fronteras, las crea!.

El miedo crece y se extiende. A todos les roba la confianza y todo el amor que está en los corazones y en las almas. El miedo hace eso, a menos que esos que ven y sienten lo que esta ocurriendo, hagan algo para acabar con ese miedo; a menos que algo suceda y se inhiba esa voz que dice -voltearse y correr-, de este peligro. ¿Con qué frecuencia han empezado a alejarse de algo que es abominable, pero temido?. ¿Con que frecuencia han vivido las próximas semanas, -meses o años-, deseando haber tomado una decisión diferente?. Nunca es demasiado tarde. Siempre es el principio de otra decisión. Ya sea para elevarse y decidir una acción, o sentarse e ir a su interior, y declarar que necesitan la fuerza de espíritu para observar esto; es imperativo que ustedes hagan algo. Podrías ser tú quién esta tratando de asirse a cualquier tabla y está tratando de iniciar una nueva vida para ti y tu familia, en otra tierra, con otra promesa de las riquezas que sabes a un nivel que es tu herencia del Espíritu.

No estoy hablando de placeres materiales lujosos. No estoy hablando de caviar y Cadillacs. No estoy hablando de cuentas de banco en Suiza que ascienden con los años. Estoy hablando de un hogar, comida, comodidades y el amor de tu vecino a cada momento, cada día de tu vida. Estoy hablando de la tranquilidad de caminar cada día tu calle, y saludar y hablar con los que pasan, el acariciar a tu perro y al perro de otros, de sentarte en tu terraza al atardecer y observar al sol irse a dormir; otro día escuchar al coro del canto de los pájaros, y levantarse en la mañana -sabiendo que viajaran al pueblo-, y serán bienvenidos por cada persona, sin importar raza o credo, sin importar de dónde vienes y a dónde regresarás al anochecer.

Cuando fue la última vez que caminaste cerca de una persona de descendencia Mexicana, y sonreíste con la sonrisa de bienvenida, la cual refleja la calidez de tu corazón?. ¿Sentiste un sentimiento genuino de amor y camaradería -o pensaste si tenían la ciudadanía o estaban aquí-, ilegalmente?. ¿Desde cuándo todos venimos de diferentes partes de Dios?. ¿Acaso Dios dijo de nuestra creación, "Tu deberás ir a tal o tal lugar, y tu debes ir a este lugar, a través de los mares"?. ¿Acaso Dios dijo, señalando a un grupo de personas "¡Ustedes van a tener que vivir una vida difícil " y señalando a otro grupo, "Ustedes van a ser mas ricos que cualquiera pudiera imaginarse?."

¡Yo digo que no!. Yo digo que hemos sido engañados maliciosamente -para pensar que somos menos poderosos que ellos-, ese grupo de personas que se han posesionado de nuestras tierras - y de nuestra libertad!. Yo digo que es tiempo que nos detengamos y miremos a nuestro rededor -y veamos como se ve-, nuestro mundo hoy. Miren a los ojos de nuestros vecinos de nuestro sur y vean la luz de Dios ahí. Está ahí, ustedes lo saben. Está brillando desde sus ojos de regreso hacia nosotros, ya que nosotros nos reflejamos uno al otro. Si!, no somos mejores que ellos y ellos no son peores que nosotros. Todos estamos hechos de la misma esencia. Así que, ¿Cómo podríamos nosotros ser menos -que esa misma esencia de verdad y amor-, que es nuestro Creador?. Nosotros hemos sido todas las cosas, toda la gente. Nosotros hemos usado las mismas ropas que aquellos, -quienes sus ropas están manchadas de sangre-, en los campos de batalla. ¿Cómo podemos levantar un arma hacia ellos, sin saber que estamos levantándola hacia nosotros mismos?.

Apelo a ustedes para que por favor abran sus ojos. Vean lo que está enfrente de ustedes -y vean lo que esta dentro de ustedes-, en su corazón y en su alma. Entonces los invito a hacerlo uno -y lo mismo, lo que está frente a ustedes -refleja eso mismo-, lo que está dentro. Pueden hacerlo y yo también puedo hacerlo. Todos y cada uno tenemos nuestra forma de hacerlo, y es decisión de cada uno y de todos el reconocer eso que ES. Si está en ustedes -al sentarse en su terraza y glorificar en el atardecer-, entonces háganlo, completamente y con todo su corazón y alma. Si está en ustedes salir y hablar su verdad -en relación a las libertades que debemos recuperar-, entonces háganlo, completamente y con todo su corazón y alma. Si es el salir y hacer una señal en sociedad por la libertad de la humanidad, entonces háganlo, -completamente-, con todo su corazón y alma. Bienvenidos a su corazón y alma en unidad con toda la raza humana. Vean su patio trasero como el patio trasero de toda la humanidad. Jalen una silla y organicen el café, el té, o la liberación para toda la humanidad -y celebren nuestra unión-, juntos con el amor que tenemos profundamente dentro, en el interior de todos, en este planeta. Aún la energía más profundamente malvada- puede encontrar su camino a casa-, en la libertad del amor. Nunca se rindan; nunca se rindan!.

Gracias por estar aquí!

Con Amor,

Nancy Tate

Traducción : Brianda Alexa